Seis chicas y diez chicos hemos realizado hoy esta dura ruta, y más si se hace con lluvia en gran parte recorrido. Hasta la niebla nos ha impedido ver los bonitos paisajes extremeños que se observan desde la carretera que va hacia el Monasterio de Tentudía.
El protagonista de la jornada ha sido nuestro compañero, Pepe Ramírez, al que al final de la primera gran cuesta, la de los Olivos, le insinué que se volviera por su dificultad al subirla y la cara de sufrimiento extremo que tenía, quiso seguir y consiguió llegar al Monasterio. Curiosamente, ya de regreso, hasta encabezó el grupo en varias ocasiones. Los compañeros, en reconocimiento al espíritu de superación demostrado, le hicieron el túnel de los bastones.
Subimos en tres horas y bajamos en otras tres, cumpliendo al minuto el horario previsto. Comimos en El Balcón de Tentudía, donde nuestra amiga Cielo nos atendió tan estupendamente como siempre. Este bar-restaurante de la cima es un lugar mágico donde se degustan manjares serranos, vale la pena hacer una escapada y conocerlo. Además, se puede visitar el bonito e interesante Monasterio.
Tanto en la comida como en el camino, la alegría ha predominado, para mí, otro día inolvidable acompañado de gente estupenda. De los primeros clasificados solo faltó Pilar, espero que nos acompañe el próximo sábado.




























