Seis chicas y once chicos hemos realizado hoy esta bonita y dura ruta. Hemos disfrutado de un día de sol, con nada de frío, pero con viento. Hemos hecho los de la ruta larga, 18 kms superando un desnivel acumulado de cerca de 1.000 metros, los de la ruta corta, 14 kms.
Todo fue sobre ruedas hasta que llegó el momento de dividirnos, pues los que pretendíamos llegar a la Torreta nos hemos adentrado en una auténtica aventura, pues al estar mal la señalización terminamos casi en lo alto del cerro de la derecha tras superar tramos de pendientes imposibles y otros hasta campo a través en una vegetación frondosa con demasiadas espinas. Hasta en más de una ocasión hemos tenido que formar una cadena humana para que, algunos de nosotros, pudiera subir desniveles imposibles, todo un ejemplo de compañerismo y solidaridad, de esos que te inyecta en vena un optimismo desbordante.
A lo largo del recorrido, varios compañeros han caído, incluso yo tuve que bajar una pendiente arrastrando el trasero. A destacar el excelente gesto de José Luis Pardillos socorriendo a Trini Lago tras su batacazo.
Hoy nos ha acompañado por primera vez, Inma, una chica que nos ha demostrado que se mueve con gran soltura y que de seguir viniendo supondría un salto de calidad en nuestro grupo. Y qué decir del excelente estado de forma que atesora. En un solo día se ha ganado el respeto y el afecto de todos, esperemos que vuelva a caminar con nosotros pronto.
Ya de regreso y tras superar la última gran cuesta, la que lleva a Coripe, excelente comida en el Bar Ortega. Nos colocaron la gran mesa sobre el césped del jardín de enfrente al solecito y pasamos un rato ¿Qué más se le puede pedir a un día de senderismo?
























