Una sola chica, Pilar, y cuatro chicos, Ortegucha, los dos Albertos y un servidor, hemos hecho la ruta “Arroyomolinos de León – Cerro Bonales – Arroyomolinos de León”, 19 kms con un nivel de dificultad alto. Cerro Bonales es el techo de la provincia de Huelva.
Hemos disfrutado de un día espléndido de sol, eso sí, mucho frio por la mañana, apenas se superaba el grado de temperatura. En la ida, la ruta se ha desarrollado con normalidad, aunque en la vuelta todo se torció.
Mi hijo Alberto se adelantó bastante, le siguió su amigo Alberto Navarro, y los tres mayores nos quedamos juntos. Al llegar a Arroyomolinos encontramos a mi hijo en la puerta de la Iglesia esperándonos y el otro joven no estaba. Como supimos después, se metió en una finca a hacer sus necesidades, en ese momento pasamos nosotros, y al salir cogió el camino equivocado.
Eran las 16 horas, ya habíamos comido en el pueblo y este chico seguía sin aparecer. Logramos hablar con él, nos envió su ubicación y vimos que se encontraba en Extremadura, y estaba tan fuera de la ruta, que veía imposible ir a su encuentro sin que nos cogiera la noche. Llamamos al 112 y nos dijo que no nos permitían salir con nuestros coches de Andalucía, la Guardia Civil contactó con él para recogerlo, cuando el coche patrulla pasó por delante nuestra, lo paramos, hablamos con ellos y nos permitieron ir con ellos en busca de Alberto Navarro. Tuvimos que ir tras ellos durante 40 kms, atravesando Cabeza La Vaca, y en la carretera de montaña que va al Monasterio de Tentudía por fin lo encontramos. La Guardia Civil se portó muy bien con nosotros, incluso nos llevó hasta Andalucía para evitar que alguien nos pudiera multar por salir sin permiso de la comunidad.
En definitiva, un día que no olvidaremos. Siempre se debe ir en grupo, es la manera de evitar disgustos.





















De incidentes de este tipo, hay que tomar buena nota, aprender y rectificar en lo que corresponda. Existen un montón de coas que se puede hacer para que esto no se produzca, empezando por marchar SIEMPRE en grupo, sin rebasar NUNCA, pero NUNCA, NUNCA a quien va en cabeza, que debe ser el guía, ni quedarse rezagado de quien cierra el grupo, designado expresamente; y si alguien ha de separarse, por alguna razón, el cabeza y el cola TIENEN QUE SABERLO, retrasando el avance hasta que ese alguien no se reincorpore. La utilización de silbatos – los hay específicos para actividades como la nuestra- son una muy buena herramienta, lo mismo que el teléfono móvil y si es posible con cargador extra.