Cuatro chicas y once chicos hemos completado hoy esta atípica ruta de 13 kms en la que solo se supera un desnivel positivo acumulado de unos escasos 220 metros. Hacía bastante frio, aunque la principal amenaza era el pronóstico de lluvias. Reconozco que hemos tenido mucha suerte, pues han empezado a caer tímidas gotas de lluvia cuando estábamos en el último km de la ruta, ya por las calles de Aznalcollar.
La he denominada como atípica, porque tiene mucha agua, pocos árboles, mucho matorral bajo y sobre todo, muchos cortafuegos, algunos de ellos, aunque cortos, muy empinados. Fáciles de subir si estás en forma, pero complicados de bajar si formas parte de ese selecto grupo de senderistas a los que inexplicablemente se les atraganta este tipo de descensos muy técnicos.
La guinda de la ruta es el final, pues trascurre por una antigua zona minera muy árida. Ahí precisamente es donde hemos homenajeado a nuestro compañero Nicolás, por todo lo que aporta al grupo y como recompensa por lo mal que lo ha pasado en esos descensos que antes comenté, por ello, le hemos puesto su nombre a esa Pantaneta anónima junto a la que tantas veces hemos pasado.
Tras finalizar, excelente comida en Bodega Ramón, a quien le hemos entregado el cuadro de nuestro grupo como reconocimiento a lo bien que nos tratan siempre y a lo bien que se come en esa casa.


