Cuatro chicas y cinco chicos, creíamos que íbamos a hacer una ruta dura de 12 kms y debido a la imposibilidad de transitar por la ruta que teníamos prevista, por las abundantes lluvias y que la vegetación se había comido literalmente el sendero, hemos hecho una de 18 kms muy complicada, por las empinadas subidas y los descensos demasiado técnicos, de una dureza tremenda, algo que se ha traducido en seis horas y media agotadoras. Llegamos al Bar Ortega a comer a las 16.30 horas y muy amablemente, como siempre, nos atendieron de maravilla.
Afortunadamente, nos ha hecho un día de sol y nubes con unas temperaturas llevaderas.
En las fotos podéis ver la enorme dificultad de transitar por unas sendas destrozadas por las lluvias, casi todos hemos sufrido resbalones y caídas, por lo que muchos, directamente, decidieron arrastrar su trasero en los descensos que más acojonaban. Mi Pilar, por ejemplo, acabó la ruta con las mallas destrozadas.
Tengo que mostrar mi admiración por todos los que hoy me han acompañado, pues se han ayudado unos a otros en los momentos más complicados, hoy hemos sido un grupo compacto decidido a acabar la ruta y a socorrer al compañero que lo necesitara, algo que me satisface muchísimo y demuestra la calidad humana de este grupo de hombres y mujeres. Con ese espíritu se puede con todo.
Tras finalizar nuestra comida en el Bar Ortega, le entregamos nuestro banderín enmarcado, pues ya son muchos años dándonos muy bien de comer y tratándonos como amigos.
































Ha sido una ruta muy dura y complicada, subidas muy empinadas y bajadas, peor aún, para mi, imposibles de hacerlas si no era arrastrando el trasero, 6 horas interminables, hemos llegado exhaustos, pero muy orgullosos de haber realizado esta proeza. Mi más sincero agradecimiento a mis compañeros Fernanda y Fernando, por su gran ayuda y solidaridad, en momentos de gran apuro para mí y que con sus palabras de aliento y apoyo físico y moral, han conseguido que me sobrepasará y terminara esta bonita pero muy difícil ruta. Muchísimas gracias amigos, por compañeros como vosotros, merece la pena sufrir.