Tres chicas y tres chicos nos hemos enfrentado hoy a una ruta que, si en condiciones normales es de nivel medio, por las condiciones meteorológicas se ha tornado en infernal. Hemos cubierto los 14 kms superando un desnivel acumulado positivo de 250 metros y consiguiendo una media de 4,2 Km/hora, la velocidad que casi siempre conseguimos en rutas normales, pero que hacerla hoy solo puede catalogarse de sobresaliente.
Acerté plenamente al decidir hacer la ruta en sentido contrario, pues de esa manera los problemas que de seguro nos íbamos a encontrar en el km 11 se superarían, ya que desandar lo andado hubiese significado hacer 8 kms más de lo previsto.
Empezamos con poca lluvia, por lo que pudimos ver el río a rebosar y el aliviadero del embalse soltar agua a lo salvaje, después nos pudimos hacer la foto de rigor, la principal de todas las rutas, en el puente de la pared del embalse. Tras eso, empezó a caer agua con mucha más intensidad, abandonamos la senda paralela a la carretera y nos adentramos en los caminos que conducen a la zona más conflictiva, subir y bajar por cortos cortafuegos con pendientes exageradas. Yo fui el primero en caerme y a continuación, nuestra lideresa Mariló, también se cayó por la pendiente del cortafuegos dando vueltas sobre sí misma sobre el barro. A continuación, vimos como el sendero se había convertido en un arroyo justamente al entrar en la zona minera, no tuvimos más remedio que meternos en el agua y ya iniciar la larga subida hacia Aznalcollar.
Muy sorprendido por el nivelazo demostrado por todos los asistentes, se nota que la temporada está ya muy avanzada. La misma Fernanda que el otro día renqueaba por el cansancio acumulado, hoy mucho tiempo en cabeza, a mi lado.
Hoy hemos luchado contra todo y todos han demostrado una fuerza física y psicológica extraordinaria, es por ello, por lo que al entrar al pueblo dije que esas calles deberían estar engalanadas para recibirlos, porque se lo habían ganado.
Hoy no ha faltado, ni el esfuerzo, ni el compañerismo, ni la alegría que se siente de pertenecer a un grupo capaz de salir en condiciones adversas que hacen que todos hayan cancelado sus rutas.
Tras finalizar, excelente comida de hermandad en la Bodega Ramón, donde hemos comentado la hazaña del día y hemos desbordado esa alegría que siente el que es feliz haciendo lo que otros consideran una temeridad.
Ya, hasta el 20 de abril. Espero que volvamos aún con más ganas de cara a las cuatro últimas rutas de la temporada.




























Cómo siempre nuestro guía Alejandro demuestra su gran experiencia en los senderos, aún en las dificultades para hacernos las fotos y seguir con el móvil mojado la ruta. Las caídas es normal por el barro, los cortafuegos y el agua que desfilaba por nuestros pies, que por cierto no me podía levantar de la risa que me entró Estupenda estoy y mis compañeros un diez por su solidaridad en este día lluvioso aunque con preciosos paisajes..