Seis chicas y once chicos hemos realizado esta ruta de 18 kms y en la que se ha superado un desnivel acumulado de 950 metros. Al aparcar en Aracena hemos notado un descenso importante de la temperatura agravado por el viento.
La ruta se ha cubierto a un ritmo mayor del habitual, se nota que la temporada avanza y los compañeros están a un buen nivel físico. Desde el punto en el que se juntan los caminos que van a Aracena, Linares de la Sierra y Los Marines, hasta la cima del Alto del Chorrito ha sido el tramo que más esfuerzo conlleva ya que es todo cuesta arriba con importantes desniveles, una vez coronamos, paramos para recobrar fuerzas, y a continuación, atravesamos Los Marines e iniciamos el camino hacia Aracena Alta, una vez allí, aún nos faltaba cubrir los dos kms de bajada que hay hasta llegar a la parte baja del pueblo y dirigirnos hacia la piscina de verano, ya que allí dejamos los coches, justo delante del Bar Restaurante donde teníamos reserva para comer tras finalizar.
En el recorrido no ha habido nada especial que mencionar, todo se ha desarrollado según lo esperado, lo curioso surgió ya sentados en el restaurante. A destacar el hecho de que Antonio Infante, supongo que por el hambre que tenía, se quedó con la fuente ibérica que pedimos, Pilar y yo, pero que al estar al otro lado de la larga mesa no detectamos. Lo cierto es que estuvimos 45 minutos viendo comer a los demás, y al quejarnos, nos dijeron que nos habían birlado nuestra comida. Y él tan contento por el “bien despachao” plato de 10 euros que se estaba comiendo, claro, valía 22. Y lo sublime de la comida fue, cuando nuestro Manuel le ofreció una cucharadita de nata de su postre a Trini, hasta le hice una foto, pues los ojos de ella cobraron un brillo muy especial, a lo que siguieron las habituales risas y el cachondeo de siempre.
En definitiva, otra etapa de la temporada cubierta y el sábado próximo, a Montellano.
































Bonita ruta Alejandro 😉