Dos chicas y cinco chicos hemos hecho hoy una ruta que como esperábamos y anuncié, nos ha maravillado. Las lluvias de este último año la han transformado, nada ha tenido que ver con las realizadas en todos estos años anteriores por este mismo recorrido. El tiempo ideal, sol y nubes y una buena temperatura.
Han sido casi 14 kms superando un desnivel positivo de solo 276 metros y realizados a una velocidad media en movimiento de 3,6 kms/hora. La altitud máxima alcanzada fue de solo 424 metros. Evidentemente, esta no era una ruta de Sierra como las que habitualmente hacemos.
Han sido muchos los aldeanos que desde el inicio nos han advertido de los problemas con los que nos íbamos a encontrar, pero mi respuesta ha sido siempre la misma “somos un grupo de senderistas federados de contrastada experiencia y la palabra miedo no está en nuestro diccionario”.
Al poco de empezar, nuestro compañero Miguel Ángel tuvo un problema, su bota derecha se le quedo atrapada entre dos grandes piedras y no encontraba la forma de sacarla, pero he aquí que apareció en escena José Luis quien con maestría quirúrgica le hizo un giro de tobillo y la sacó limpiamente.
El aviso de los vecinos de la zona estaba bastante sustanciado, pues en gran parte del recorrido ha sido necesario trabajar en equipo debido a la frondosidad de unos matorrales muy altos que habían invadido por completo el sendero. Casi todos nos hemos visto envueltos hoy en situaciones muy complicadas, rodeados de zarzas con sus espinas, ramas y arbustos, que te atrapaban y te hacían muy complicado zafarte de esa trampa natural, aunque eso sí, siempre había una mano generosa de un compañero que te pegaba un tirón y te sacaba.
También, todos los arroyos seguían desbordados y en muchos tramos, el sendero era una mezcla de barro y agua. Debido al panorama, que nos obligaba a hacer un esfuerzo extra, dije al poco de empezar que la ruta pasaba de nivel medio a medio alto, para otorgarle un punto más a estos valientes que hoy me han acompañado en esta preciosa aventura. Hoy el Walkie de Cola lo ha llevado Lourdes.
Terminamos a las 14 horas y como siempre, Elena, nos dio de comer muy bien.
Hoy hemos pasado uno de los días más bonitos de lo que va de temporada, tanto por el entorno como por la calidad deportiva y humana de los asistentes. Espero que lo de hoy se repita con frecuencia.


