Seis chicas y siete chicos, hemos hecho esta ruta de 16 kms en la que se supera un desnivel positivo acumulado de casi 400 metros. Y lo hemos hecho en un día de sol completamente primaveral, conforme avanzaba la mañana el calor empezaba a notarse, precisamente cuando se encaraba la única larga cuesta de la jornada, justamente ha sido allí donde por primera vez, Pilar, nuestra actual lideresa de la clasificación ha sufrido lo que los deportistas llamamos, una monumental “pájara”, debilidad, desequilibrio, fatiga, bajada de tensión, posiblemente provocado por el calor. Ahora nos explicamos como veinte minutos antes había requerido un gel, debió de empezar a notar lo que le sobrevino después. Pero, en fin, medio se recuperó y consiguió acabar la ruta, mis felicitaciones.
También pasamos momentos de tensión cuando en un tramo de sendero completamente recto y que transcurre entre dos alambradas, nos encontramos con tres enormes vacas que habían saltado la valla de la finca colindante. Nuestro compañero Joselito lo solucionó con gran maestría, incluso poniéndole la mano encima a una de ellas y obligándolas a que volvieran a saltar la valla y regresaran a su finca. Hay que entender, que de seguir delante de nosotros hubieran accedido al camino que conduce a Las Minas, por donde pasan los vecinos.
Otro incidente del día ha sido la picadura que sufrió Toñi por parte de una alimaña voladora sin identificar y de inmediato, nuestra super enfermera Sara, la curó utilizando fármacos de nuestro completo botiquín.
El tramo hasta Las Minas, lleno de vegetación y muchas flores, el Embalse con mucha más agua y desde ahí, un sendero con una vegetación exuberante que atravesaba innumerables arroyos, esos que hace un año estaban secos y ahora llevan agua hacia el embalse. Todo el tiempo, escuchando el rumor de los saltos de agua, el cantar de distintas especies de aves y rodeados, de plantas y de flores de muchas especies, en definitiva, un paraíso natural del que hemos podido disfrutar gracias a este deporte denominado senderismo.
Tras finalizar, una magnifica comida en El Asador de la Brasa, donde Basi y sus compañeros siempre nos atienden muy bien. Durante la comida hemos disfrutado de ese ambiente de camaradería que siempre caracterizó a nuestro grupo y que en la actualidad hemos recuperado. Convivir por unas horas con gente tan guay, no tiene precio.































