Siete chicas y trece chicos hemos disfrutado de un excelente día de senderismo. Una ruta de 14 kms realizada a una media en movimiento de 3,9 kms/hora, hecha a una temperatura ideal, sol y nubes, pero a la sombra nunca hemos pasado de los 18 grados.
Nunca hemos hecho esta ruta tras una temporada de tantas lluvias, estaba totalmente cambiada para bien. Exagerando un poco, me atrevo a decir que hemos disfrutado de un paraíso natural. La vegetación se ha comido los senderos, flores de todos los colores y variedades inimaginables por doquier, sinfonía de cantos de pájaros, agua por todos lados y sobre todo, vacas con sus terneritas, ovejas, cerdos, caballos, hasta un zorro hemos visto parado y mirándonos sin inmutarse. Hoy hemos vivido lo que para cualquier urbanita sería un sueño de una noche de verano.
Hoy ha vuelto a caminar con nosotros nuestro compañero, Antonio Marrón, una gran alegría para nosotros, también nos ha acompañado por primera vez el joven Christian.
Tras finalizar, nos fuimos a El Ronquillo, a comer a Casa Ferrer, un sitio excelente en todos los aspectos. Tras la comida les hicimos entrega de nuestro cuadro en señal de agradecimiento por lo bien que nos dan de comer y por lo bien que nos tratan, pero no descubro nada, ya que es desde hace tiempo es un lugar de referencia en la gastronomía de la zona.
Y uno acaba la jornada, contento, por una parte, por el pedazo de ruta realizada y por otra, por haber disfrutado de la compañía de gente tan estupenda.


