Dos chicas y cuatro chicos hemos hecho hoy esta ruta de menos de 14 kms y en la que solo se superaba un desnivel positivo acumulado de 170 metros. Por ello, 4,1 kms/hora de media y sin esforzarnos.
El día en lo meteorológico estaba complicado por las predicciones de lluvia y viento, aunque en esa precisa zona hasta las quince horas decía METEOSAT que solo habría lluvia suave y así fue. Durante la primera hora no nos llovió, pero desde ese momento, lluvia suave constante, pero sin viento. Eso sí, llegamos super mojados.
Poco a poco, los cauces de los muchos arroyos que atravesamos cada vez traían más caudal y llegó un momento en que había que meterse en el agua, la única que se libró fue Teresa, pues el joven Antonio pasó el agua con ella a hombros. Se nota que es un máquina de las pesas y también como persona. En las últimas dos rutas ha ayudado a dos compañeros, le he dicho que le voy a dar un diploma nombrándole “jefe de seguridad” del grupo.
Hoy ha sido la primera vez en mucho tiempo que hemos visto a un ciervo bastante carca, ha sido muy bonito porque en vez de alejarse se ha acercado un poco a nosotros. Uno de esos momentos mágicos de esta actividad deportiva.
También destacar que hoy nos ha acompañado por primera vez, Teresa, una chica estupenda que esperamos vuelva a caminar con nosotros.
Hoy no hemos parado ni para tomar lo de siempre, hemos preferido estar a las 13.30 terminados y hemos acertado, pues a partir de las 14.00 horas ha arreciado el temporal en lenguaje marinero.
Comimos muy bien en Casa Ferrer, la sopa de picadillo y el arroz con perdiz estaban “divinos”. Eso sí, el regreso por la autovía en pleno temporal, un poco complicado.
Y el próximo sábado, una maravillosa ruta de nivel medio que pasará por los Riscos de Levante, los Chorros del Joyarancón y el Bosque de Las Letras.


