Cinco chicas y nueve chicos, hemos realizado esta exigente ruta. Han sido casi 18 kms en los que hemos superado un desnivel acumulado positivo de casi 700 metros. Y lo hemos hecho en un soleado y frio día.
El día empezó con problemas, pues Adi se dejó las llaves dentro de su coche y en compañía de Maripaz se tuvieron que quedar tras desayunar en Arroyo de la Plata a la espera de que asistencia en carretera les solucionara el problema.
Los demás salimos de El Talenque a las 9.40 horas y sobre las 10.30 nos llamaron nuestras dos compañeras informándonos de que habían solucionado el problema, les dije que se fueran a Cortelazor y nos esperaran junto la estatua del zorro. Cuando llegamos, ellas que se apuntaron para hacer la ruta corta, solo hasta Cortelazor, tuvieron que decidir, o hacer el tramo duro de ida y vuelta hasta Charcomalo o quedarse sin hacer la ruta, fueron valientes y decidieron bajar.
Nos encontramos con la sorpresa de que el ayuntamiento ha colocado unas estacas con cuerdas entre ellas para facilitar el peligroso descenso al cauce del arroyo, el resultado es muy preocupante, mucha gente bajando sin las más mínimas medidas de seguridad, sin bastones y sin calzado adecuado, demasiadas caídas, cualquier día ocurrirá una desgracia. Incluso en nuestro experimentado grupo tuvimos cuatro caídas en el descenso, dos de Adi, una de Lola y una mía, afortunadamente, todas ellas inocuas. El Arroyo Charcomalo es una de las grandes maravillas naturales de la Sierra de Huelva y con tanta masificación, pronto acabarán con él.
En el regreso, Adi y Maripaz, se fueron con su coche de Cortelazor a Valdelarco y allí nos esperaron. Nosotros seguimos la ruta hacia El Talenque. En la subida tras el último arroyo fui yo el que tuve problemas, no sé si pille una “pájara” o simplemente tuve una baja da de azúcar, lo cierto es, que gracias al gel que me dio Paqui y al chocolate que me dio Lola, me recuperé y llegue sin problemas a los coches. Mi cuerpo nota la bronquitis pasada y los quince días de antibióticos y demasiada medicación.
Tras finalizar, nos desplazamos hasta Valdelarco, allí en el Bar El Gordo, nos esperaba una gran mesa delante de la chimenea, una chimenea que Maripaz se encargó de activar. Una comida excelente, comimos mucho, sobre todo yo. El lagartito con patatas fritas, el plato de menudo con huevo frito y el flan de orujo de hiervas me repusieron del todo. La comida se ha desarrollado en un gran ambiente de compañerismo y lo hemos pasado excelente, lo normal cuando tienes compañeros que atesoran tanta calidad humana. El próximo sábado toca una ruta que se desarrolla en el entorno de Valdelarco, más corta y mucho más fácil.




























