Tres chicas y tres chicos hemos hecho hoy esta corta (7 kms) pero dura ruta en la que hemos superado un desnivel positivo acumulado de 500 metros, es decir, el desnivel que habitualmente se sube en rutas de 15 kms, lo hemos superado en solo 7, lo que da una idea de las fuertes y largas pendientes superadas y los descensos muy técnicos.
A las 10 de la mañana, aún había hielo en los laterales de la carretera que conduce al mirador donde se dejan los coches, a esa hora estábamos en torno a los 0º. La subida de la carretera hasta el pluviómetro muy empinada y con una peligrosa capa de barro y rocas mojadas. Del pluviómetro hasta arriba de la cresta una subida larga y muy dura, desde allí continuos toboganes hasta los árboles donde se inicia la última subida al techo de la provincia de Sevilla, El Terril.
Al hacer hoy un día de sol espléndido, aunque frio, en la cima había varios grupos, evidentemente de componentes mucho más jóvenes que nosotros. Tras hacernos la foto oficial de la ruta, beber y reponer fuerzas, comenzamos el regreso. Todo fue bien hasta el descenso al pluviómetro desde la cresta que está frente al Peñón de Algámitas, Rafael y Miguel Ángel se adelantaron bajando por el trazado más sencillo y yo me quedé con las tres chicas intentando bajar por un trazado casi imposible en el que el brutal desnivel, la vegetación y las piedras te obligaban a decidir en cada momento donde ponías, cada pie y los bastones, para evitar una posible caída. Los cuatro llegamos abajo sin problema alguno.
Tengo que mostrar públicamente mi admiración por el comportamiento de María, Mar e Inma, quienes cuando ha hecho falta han sacado a las luchadoras que llevan dentro, han superado esos miedos que a veces pretenden paralizarnos y con una valentía encomiable han conseguido que me enorgullezca de que formen parte de este grupo. Tanto es así, que me he comprometido a entregarles un diploma por lo realizado hoy en la entrega de trofeos de la temporada. Si cuando íbamos al colegio nos hablaban de los espartanos, hoy nuestras tres chicas parecían originarias de esa ciudad y portadoras de esos valores.
Tras finalizar, volvimos a donde habíamos desayunado, a la Taskita La Fábrica de Algámitas, donde comimos muy bien y nos trataron como siempre, de diez, un sitio donde nos sentimos en casa, un sitio que Gregorio y Margarita han convertido en el lugar ideal para los senderistas que acuden a subir al Terril o al Peñón de Algámitas.



Gracias Alejandro por acordarse de nosotros cada vez que venis por Algámitas
Margarita, si vamos es porque nos sentimos como en casa, además, hay que ayudar a gente como vosotros.