Seis chicas y seis chicos, hemos hecho hoy esta ruta muy cercana a Sevilla de 14 kms y 183 metros de desnivel positivo acumulado que transcurre por la Cornisa del Aljarafe cercano a la capital. La primera mitad de la ruta hasta la colina de Santa Brígida, el mejor mirador de la capital y sus alrededores, con mucho frio, con unos escasos dos grados comenzamos, aunque desde allí ya cerca de las 12 horas la temperatura se suavizó algo.
Hoy me he llevado una gran alegría, Adi y Mari Paz, han vuelto a caminar con nosotros despues de mas de un año y han demostrado que en poco tiempo volverán a estar entre los mejores.
La ruta es muy fácil hasta llegar al desvío hacia las colinas, ya que el descenso por la valencinense, Poza Goro y el bastante llano camino del Agua, ha sido un auténtico paseo, justo tras desviarnos resbalé y caí, aunque como siempre, sin consecuencias, cruzo los dedos. La subida a la primera colina es dura pero asequible y una vez arriba nos hicimos la foto de grupo en el lado de la meseta que da a la SE-30 y se ve desde arriba la recta que conduce al Puente del Alamillo. Desde ahí, tras unos pocos metros, bajada muy técnica hasta iniciar la subida a Santa Brígida, una subida dura pero también asequible, allí hicimos la parada de rigor de media ruta. Tras la larga bajada, iniciamos la leve subida que nos conducía de nuevo al Camino del Agua y nos situaba a los pies de la terrible Cuesta Matadora, una cuesta cuya subida es opcional y aporta dos puntos extra a quienes se atrevan a subirla. Los demás subieron por otro lugar más suave y nos esperaron arriba, seis nos atrevimos a subirla, Jesús al poco desistió en su intento, Nieves, Alejandro, Manuel y Rafael, llegaron hasta arriba con mucho esfuerzo y yo lo pasé muy mal, pese al gran esfuerzo que hice solo conseguí llegar a unos siete metros de la cima entre pequeños desprendimientos y la imposibilidad de anclar mis botas para impulsarme, afortunadamente, los compañeros que me precedieron vieron en la situación que me encontraba e hicieron una cadena humana para que en un último esfuerzo coronara esa terrible cuesta. Loable ejemplo de compañerismo, esa virtud de la que me siento muy orgulloso que rebose quienes componen mi grupo. Desde allí, a Castilleja de Guzmán pasando por delante de los Jardines de Forrestier y por el carril bici hasta Torrijos, para después entrar en Valencina y finalizar junto al Bar el Pescaíto, lugar donde disfrutamos de una excelente comida en la que nos acompañó mi lesionada chica, Pilar, quien quiso pasar un buen rato con sus queridos compañeros.
Pese a todo lo que me ha pasado hoy, para mí ha sido un gran día rodeado de gente estupenda, espero que se repita muchas veces.































